lunes, 18 de diciembre de 2017

Smainok, el ladrón de sorpresas - Inoa (6 años)







Había una vez un ladrón llamado Smainok que se acercaba de puntillas a casa de Papá Noel la noche de Navidad. Iba vestido todo de negro y llevaba un saco también negro. Cuando llegó a casa de Papá Noel se escondió detrás y encontró una puerta secreta, entró en la casa. Llevaba un tambor para que los duendes se pensaran que era Papá Noel bailando. Entonces tocó el tambor:

                                 ¡POM, POM, POM!

Los duendes se despertaron pensando que era Papá Noel y fueron a buscarlo.

Smainok se coló en la máquina de envolver regalos e hizo sonar  una y otra vez el tambor, mientras los duendes buscaban a Papá Noel  por toda la casa. Smainok  robó todo el papel de regalo metiéndolo en el saco y sin que los duendes se dieran cuenta, salió de la maquina e intentó salir de la casa, pero no pudo porque vino Papá Noel. Smainok se escondió detrás de Papá Noel.

Papá Noel vio que había tres regalos sin empaquetar y los puso en la maquina pero no envolvía, entonces se dio cuenta de que no tenia papel y se puso a buscarlo como un loco por toda la casa.

Mientras tanto, Smainok seguía escondido detrás de él. En un momento Papá Noel se fijó que su sombra era muy extraña y tocó su espalda, se giró de golpe y atrapó al ladrón.

Papá Noel llamó a la Polinorte que vino enseguida y le cogieron el saco, devolviendo el papel de regalo a Papa Noel que pudo envolver todos los regalos.



Inoa




lunes, 25 de septiembre de 2017

La cooperativa - José Mª García Sánchez





Augusto Indeleble decidió suicidarse tras saberse con serios problemas económicos. Necesitaba despedir a un empleado y no tenía valor para hacerlo.

Tras dejar una nota al Juez, fue incapaz de apretar el gatillo. En su último delirio, pensó en una alternativa: reunir a sus seis empleados y proponerles jugar a la ruleta rusa.

Cada uno de los trabajadores haría un disparo apuntándose a un pie. Si no tenía bala, el afortunado seguiría trabajando. En caso contrario, se ganaría una pensión por invalidez y el resto de sus compañeros conservarían el empleo.

Los cinco primeros lo intentaron sin éxito.

Sólo quedaba un turno. Rogelio cogió el Colt  con firmeza y disparó.

«D. Augusto Indeleble, conocido empresario local, se suicidó ayer en la soledad de su despacho. La Guardia Civil, alertada por sus propios empleados, halló muerto al malogrado gerente de la empresa con un revólver en la mano y un disparo en la cabeza. Una nota manuscrita explicaba las razones que llevaron a Indeleble hasta tan trágico desenlace.

Los trabajadores, huérfanos tras el fallecimiento de su jefe, constituirán una cooperativa que llevará su nombre en homenaje a su memoria.

La familia pide una oración por su alma. Que Dios le perdone.

El Palentino, 7-9-2017».



José María García Sánchez