Mostrando entradas con la etiqueta Amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amigos. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de diciembre de 2024

DONNE

 





  

Tú, donne misteriosa,

de razón prodigiosa,  

de humildad plena

y nada rencorosa.

 

Frente a la discrepancia,

sabes bien cómo ser,

y ante la indiferencia,

sabes mantener tu ver.

 

Traspasas las distancias

en odiseas y sin miedo,

sabes de la perseverancia

antes de  alzar el vuelo.

 

Con el rostro en alto llevas

a tu tierra y a tu gente,

sientes su dolor, te enloquece

su  curiosidad inconsistente.

 

No obstante, un destino tienes,

tal vez lo intuyas, quizás, quizás lo sepas…


 Y entre clases te entretienes,

en muchos puntos te contienes;

y así, sin querer, vas formando

a otra humanidad

                                     en donde quepas.

 

 

 


martes, 30 de septiembre de 2014

Planeta Corazón




Encontré una fórmula para averiguar personalmente los sentimientos de alguien. Analicé detalles que pudieran demostrarlo, pero no los encontré, no había indicio claro, incluso hallé todo lo contrario, pero lo negaba. Sí, no era mi inseguridad, aquello no era amor, pero preguntarlo no era solución, tal como me contestaba, a preguntas tontas no hay respuestas. 

Era patético seguir toda la vida deshojando margaritas o interrogando, y en un momento de ensoñación una mañana acostada, me puse a meditar.

Me dije, el amor tiene que ser algo que se materialice en alguna parte. Somos tan astrales en nuestro ego que si el Universo es infinito tiene que haber un cosmos sentimental donde se almacenen las vibraciones de nuestros corazones, y allí se protejan de invasiones de intimidad o violaciones. Al fin y al cabo el amor es universal e infinito.

¿Dónde se hallaba ese mar de planetas, cuando en la Tierra no se ve el amor y no se siente? Habría que buscar en el espacio exterior y averiguar.

Despegué mi mente al infinito, atravesando astros y estrellas, y ocurrió algo mágico. Allí estaba el corazón de mi pareja, "magnifico planeta", y entendí porque tanto celo en guardarlo fuera del alcance, ya que era grande, hermoso y delicado. Había sido muy cuidadoso e inteligente de protegerse bien para que nadie pudiera herirlo.

Seguramente tuvo otros amores además del mío, pero por lo que sea no habían funcionado, y no parecía funcionar conmigo tampoco, porque siempre decía que su mundo no era mi mundo y nunca se aproximarían. Yo pensaba en amor, no en mundos. Así que tuve que encontrar algo que fuera su mundo, y recibí una grata sorpresa.  Cuando focalicé su espacio, su latido, su brillo y color, pude abrirlo y ver que había en su interior. Fue maravilloso encontrar mi nombre en un corazón sano y robusto, cuando en realidad yo lo había presentido herido y amargado.

Pues era todo lo contrario, se había mantenido en formol para sí.

Amarse es algo personal, los demás son individuales. No es cosa de dos, así que si amo a alguien no lo tiene ni porque saber. Si pregunta le puedo hasta responder, pero no me tiene porque creer, porque tiene su mente y sus sentimientos edificados sobre un montón de cosas vulnerables y condicionantes. Nosotros mismos podemos amar y no saberlo hasta que algo ocurre, y podemos auto engañarnos, equivocarnos y traicionarnos.

No sé si tengo mi propio planeta corazón, nunca viaje allí y así me va, tengo que intentarlo y escucharlo, y descubrir si me quiero o no, y cómo me quiero. Decididamente esa es la clave del amor y las relaciones, empezar por nosotros y extenderlo al mundo, lo de encontrar o no el amor personal en una pareja ya parece más fortuito, pero puede ocurrir incluso sin ser correspondido. De todo se aprende cuando uno se cultiva por dentro. Y nadie te puede decir como amar, como te ama, pero puedes sentir lo que estés capacitado a sentir en ese momento.

Si hay un cosmos de corazones, cada uno es el rey del suyo y es él quien lo codifica y quien lo decodifica. No creo que tenga que ver ni con el inconsciente. El corazón va por libre, aunque lo limiten y condicionen, no se deja gobernar, no atiende a leyes. Es inútil conquistarlo porque no responderá, nadie se enamora intencionadamente, o evita enamorarse, si es amor, ocurrirá sin más, y después ya nos encargaremos nosotros de estropearlo.


Astro Sol

jueves, 25 de septiembre de 2014

Nunca te quiso, mujer




Que no te quiere mujer, ¿Cuándo te vas a dar cuenta?
¿No ves que no puede ser que te pegue y que te quiera?
Tú dices que sí te quiere,
porque te pide perdón y porque sereno llora,
porque te regala flores, y porque en tu cama besa.

Eso no es amor mujer, es sólo mala conciencia,
es la voluntad del macho, es tan solo prepotencia,
el león hace lo mismo cuando juega con su presa,
ella cree que la acaricia, él al final la revienta.

Que no te quiere mujer, ¿Cuándo te vas a dar cuenta?
no pongas más maquillajes, no tapes más tus afrentas,
no sigas disimulando lo que todo el mundo ve,
lo que todo el mundo piensa apenas te das la vuelta.

Que no te quiere mujer ¿Cuándo te vas a dar cuenta?
Que no se quiere ni él, ni al ser que en tu vientre llevas,
que hasta tu vientre maltrata, que hasta en tu vientre te pega.

No dejes que el agresor te anule a su conveniencia.
Tienes que quererte más, que tienes buena presencia,
y un corazón que no cabe por lo ancho de tu puerta.
Que no te quiere mujer, ¿Cuándo te vas a dar cuenta?

Ayer se le fue la mano,
tenía dos copas de más y no controló su fuerza,
una patada en el vientre, un mal golpe en la cabeza,
un derrame, una hemorragia, dos vidas más en la cuenta.

En el cementerio, flores,
llantos dentro de la iglesia,
la familia viste luto, los demás miran y piensan:
Nunca te quiso, mujer, y nunca te diste cuenta.


Eladio Lozano


martes, 22 de julio de 2014

Mi padre



Mi nombre no tiene ninguna importancia, sólo diré que soy un hombre de cierta edad, vivo con mi padre ya mayor y bastante entorpecido por lo que precisa de muchos cuidados; cuando lo observo distraído viendo la televisión, ajeno a mi mirada, siento una ternura que no puedo describir, me da la impresión de que es más de lo que pueden sentir otros. Pero para que puedan entender de lo que hablo, es preciso que sepan mi historia.

Durante la postguerra los tiempos no fueron fáciles, mi madre había enviudado quedando con tres niños pequeños y ante la escasez de recursos y medios para conseguirlos, optó por darme en adopción por ser el mayor, pensando quizás, que podría sobrellevar esa carga mejor, ignoro en realidad como le fue porque no la he vuelto a ver nunca más.

La realidad fue muy distinta, pasé gran parte de mi infancia de institución en institución, con una ira y rebeldía muy difícil de cuantificar, eran tiempos de una disciplina muy severa, crecí torcido, demasiado torcido, convirtiéndome en lo que puede calificarse como un gamberro.

Una de mis gamberradas más placentera era molestar a los vagabundos que vivían en los parques y portales. Cosa muy fea no voy a negarlo, en mi defensa diré que era un adolescente de los que ahora se considerarían muy difíciles.

Durante algunas semanas me dio por meterme con uno al que reconozco que le hice la vida imposible, siempre lo abordaba al atardecer en el callejón donde solía recluirse, me gustaba hacerlo enfadar, escuchar sus gritos e insultos. A veces cuando dormía le tiraba piedras, algunas no eran pequeñas puedo asegurarlo.

La cuestión es que un día harto de mis excesos decidió denunciarme en el cuartelillo de la guardia civil por lo que fui arrestado en un centro a espera de juicio.

Cuando este se celebró descubrimos que el vagabundo era mi padre, dado por muerto durante la guerra. No hace falta explicar la emotividad que nos produjo a los dos esta revelación.

Ambos decidimos unir nuestras vidas y aunque fueron tiempos muy duros, lo conseguimos.

Me siento orgulloso de todo el esfuerzo y en cierta manera también siento orgullo ante el hecho de haber sido un gamberro, quizás nunca hubiese conocido a mi padre de no haber sido así, a ese hombre valiente que luchó por un país que le dio la espalda al acabar la guerra como a tantos otros.

Lo observo viendo la televisión y mi ternura hacia él es infinita, porque me enseñó a ser el hombre responsable, trabajador y honrado que soy hoy.


Anónimo


domingo, 13 de julio de 2014

Préstame tus alas blancas



Gaviota que vuelas alto
yo  te recuerdo en mi noche,
no te vayas, vuela raso
no te haré ningún reproche.

No me dejes en la sombra
del pesar y el desconsuelo.
Préstame tus alas blancas
déjame cruzar el cielo.

Tus alas me cubrirán y nada ya me podrá,
ni las noches en desvelo, ni el dolor insoportable,
ni trampas de pajarero,
ni la incomprensión de nadie.

Cruzaré los anchos mares,
buscaré un lugar seguro.
Allí me recostaré, descansaré,
sí, al fin dormiré. Aguardaré mi futuro.

Dormir, dormir… sí, dormir o… ¿Es morir?
Aún siendo así qué más da,
Por fin podré descansar
¿He de dudar yo? ¡Jamás! Él me vendrá a despertar.

Por eso gaviota mía…
No me dejes en la sombra
del pesar y el desconsuelo,
préstame tus alas blancas,
déjame cruzar el cielo.


Mati de Tena


(Madrugada del 13 de Noviembre de 2.006)   

sábado, 12 de julio de 2014

Ejercicio al aire libre



Hoy es domingo, está nublado y no apetece ir a la playa a darse un baño, por lo tanto, iré a andar.

Haré una excursión por los campos de las lindes del pueblo. Me pongo mis botas de montaña, preparo mi mochila con un picnic… ¿Qué más me falta?... ¡Ah! El bastón que me regaló mi hija, cómo olvidarlo, es una maravilla, sobre todo para subir las cuestas.

Salgo de casa, cuando llevo un rato caminando puedo ver los preciosos campos dorados de trigo, salpicados aquí y allá de rojas amapolas. Me encanta andar por estos caminos en esta estación, por la cantidad de flores silvestres y verdes que me encuentro, por las traviesas mariposas que revolotean a mí alrededor y el trinar de los pájaros de trasfondo.

Llego a una ermita muy pequeña, debe ser románica, de piedra ennegrecida por el suceder del tiempo; por uno de sus laterales pasa un arroyo de aguas cristalinas y rocas musgosas, me siento a descansar, es el momento de comer algo mientras disfruto de este lugar tan especial para mí.

Oigo estruendosos truenos, grandes goterones me salpican, recojo todo rápidamente sin orden ni concierto, metiendo de cualquier modo las cosas dentro de la mochila para continuar mi camino, pero la lluvia cada vez en más intensa, me pongo una capelina comprada en Decathlon, me viene un poco grande pero al menos no me mojo. Apresuro el paso con tan mala suerte que piso la tela y caigo al suelo, toda enredada en ella, no puedo ni sacar las manos para apoyarme y levantarme, doy varias vueltas sobre mí misma rebozándome en el fango.

No sé ni siquiera de donde ha salido ese perro enorme ladrando a mi lado, ladra que te ladra, va a dejarme sorda. Detrás aparece un hombre con un gran paraguas que manda callar al animal.

— ¿Te has hecho daño? — Me dice mientras me ayuda a levantarme.

— No, no, estoy bien. Muchas gracias.

— ¿Seguro que estás bien?

— Sí, sí, no se preocupe, gracias.

— De nada — Me dice mientras comienza a caminar con el chucho al lado — Qué vaya bien.

— Igualmente.

Retomo el camino de vuelta, al llegar al pueblo cesa de llover, me noto agobiada por el clima y dolorida por la caída. Llego a casa, me quito la capa asesina, la ropa, me seco, me cambio y salgo al balcón. Entonces observo en el horizonte un precioso y gran arcoíris, nítido, se puede contar sus colores, admiro esa maravilla de la física, y al final pienso que el paseo, aunque ha sido accidentado, en realidad se ha convertido en una gran aventura, de esas que merece la pena contar.


Angels

miércoles, 9 de julio de 2014

El miedo del corazón fatuo




Vuelvo a paralizarme en el filo del bordillo, con miedo a echar el pie sobre el pavimento gris como si no hubiera asfalto, y fuera a enfrentarme a la inmensidad del mar, al vacío, y retorna la ansiedad; pierdo la seguridad y el calor, me ahogo; un temblor me recorre, me percato de que una bandada de golondrinas negras vuelan raso y en silencio sobre mí, sigilosas aletean, bajo un cielo lánguido y deslucido, vaticinando nubes hoscas y el retorno de aquellos tiempos oscuros, repletos de absoluta soledad.

Giro la cabeza, no puedo soportarlo más, esta espiral emocional me arrastra, no alcanzo a aferrarme a nada, ya no quedan rescoldos de buenos fuegos junto al hogar, y sin quererlo siento todas las células de mi cuerpo como si fueran estopa; rígidas y resecas. Y noto que la vida me muestra su lado más severo, las lágrimas se desbordan incontenibles y comienza a sufrir una vez más este pobre corazón fatuo, corazón, corazón como el de una calabaza, hueco y lleno de contradicciones e indecisiones, y de semillas que nunca encontrarán una tierra fértil y próspera donde germinar.

Se me hace tan extraño, me siento tan ajena que ni siquiera me reconozco viviendo en este entresijo de existencia, mal encauzada, suspendida entre el suelo firme y la profundidad del mar, y poco importa mi periferia si soy muy poco valiente y en soledad me quedo siempre, sin tomar las riendas de la providencia por exceso de prudencia, y abrazada fuerte, muy fuerte al miedo… tiemblo.

Anónimo




miércoles, 25 de junio de 2014

Carta a Brasil




Querida  Laura


Te escribo esta carta para contarte una cosa que se me ha ocurrido. Sabes que el tiempo no frena y que, de tanto en tanto, la vida nos da la oportunidad de elegir un camino distinto a seguir. Además, estoy harto de ver pasar los días tan amargos que nos ofrece ahora este país de mierda. Perdona mi lenguaje, pero esa palabra sigue apareciendo en la Real Academia de la Lengua Española y, más pronto que tarde, me imagino que será adornada con ribeteadas letras doradas, de tanto que la gente necesita usarla.

Verás, hace cosa de tres años compré una caldera a plazos, la cual ya empieza a parecerse más a mi viejo frigorífico. Cómo soy buen pagador, al cabo de un tiempo recibí una carta de la financiera en la que me ofrecían un crédito de 1000 euros para lo que quisiera. No les hice caso, claro, puesto que considero que nadie da duros por pesetas y menos como está el país, pero, sorpresa para mí, al cabo de unos meses recibo otra carta donde el crédito se había duplicado hasta los 2000.

Irremediablemente, me volví a acordar de mi friolera caldera, pero tampoco les hice mucho caso en esta ocasión. Nuevas cartas no han parado de llegar en estos últimos meses. Estoy abrumado, y la señorita cartera, la cual no conocía, también.

La última cifra ofrecida es de 4000. Imagina mi cara de asombro, cuando leo a diario en el periódico que el país va de proa contra la costa y esta gente de los bancos ofreciendo un dinero que aumenta y aumenta cada vez que no les contesto. Curiosamente ayer estaba viendo las noticias y hablaban de las fraudulentas indemnizaciones que han cobrado los mismos banqueros que nos han metido en esta crisis. Prefiero no decir lo que pensé de ellos, porque seguro te sonaría a árabe.

Pues bien, hoy he recibido una carta del banco en la que me ofrecen hasta 25000 euros. Ventajas de ser buen pagador claro, después de cuarenta años de duro trabajo. Esto me ha hecho pensar, y hacer números: si en el otro banco, en el que tengo otra cuenta, también me ofreciera 25000, y junto todos los créditos, tendría un buen pellizco. Cincuenta y cuatro mil euros es una buena cantidad de dinero con los tiempos que corren: casi podría comprar la empresa que hace esas calderas tan malas, pero lo he pensado mejor. Si con todo ese dinero me voy a Brasil, podría vivir bien los años que me quedan, pero claro, me sentiría solo.

Así que se me ha ocurrido, ¿por qué no pides tú tus créditos también?, lo juntamos todo, sería un buen pellizco y nos vamos a Brasil a vivir la vida, y esos que nos han metido en la maldita crisis que se jodan y nos busquen.

Piénsalo, y mientras lo piensas ve tomándote una caipiriña que te ayudará a valorar la situación

Laurita, la samba nos espera. Nos vemos en el aeropuerto, pero antes pasaré de visita por los bancos.


Albert y Carlos

*Música: La vida es un Carnaval - Celia Cruz

El beso



¿Qué es un beso?, me preguntas, y no sé qué contestar.
Es algo que bien se siente, pero que se expresa mal.
Es la fusión de dos bocas ávidas de placer
mas cuando el amor es puro no se halla pecado en él.

Tú me preguntas qué es un beso y no te sé responder.
Por eso sólo besándote por fin podrás comprender
que el beso cuando es sincero, embarga todo tu ser.

Por eso ven amor mío que yo a ti te besaré
y en ese beso mi alma, a ti todo entregaré
pues cuando el beso es de amor nada amargo se halla en él
y mis besos te aseguro… son dulces como la miel.


Mati de Tena

La soledad de tu amor



Fue una tarde de otoño.
Mi corazón se moría sintiendo que te perdía.
Qué ironía… si acaso alguna vez te tuve.
Fue un instante, la sospecha me dolía,
y en tus ojos me miré,
mas ya no encontré calor, sino una mirada fría
que como acero afilado el corazón me partía.

Al conocer tu traición quise mis pasos volver,
ya fue tarde para mí y al fin pude comprender,
que por tus ojos veía.

Por amor y sin rubor a tus brazos me entregué,
Mas los besos de tu boca fueron falsos… ahora sé.
Nunca tu amor tuve yo. No me amaste, bien lo sé.
Me culpo yo de este error, más tu pecado ahí está.

Nunca debiste iniciar la tortura, la agonía,
la sinrazón de este amor, que más que amor fue dolor,
queriéndote hasta la muerte, muriendo en vida sabiendo
que tú nunca me amarías.

Y fue aquella tarde sombría en que me miré en tus ojos,
que como la última hoja de aquel otoño tan gris,
mi corazón ya cansado de tanto quererte en vano,
por ti dejó de latir.


Mati de Tena

jueves, 19 de junio de 2014

Dibujos distraídos - Para Núria A.



Soy de mente distraída. De no saber de concentraciones más allá de este segundo, que en el siguiente ya me he perdido. Así, cuando mi cabeza no me lo pide, no dejo escapar una oportunidad de tener papel para dedicarme a rayarlo. Lo hago en reuniones inútiles, en conversaciones telefónicas o simplemente cuando tarda más de la cuenta internet en cargarse. Mi desconcentración se hace dueña dejando el protagonismo entre dibujos distraídos.

Así, ante un papel en blanco voy escribiendo cualquier cosa, y cualquier cosa  significa exactamente eso, cualquier cosa. Puedo escribir mi nombre, de múltiples formas, Nombre, nOMBRE, Erbmon, Nombre, Nombre. Escribir aquello que no sé si es por pronunciación, o es por ser una búsqueda oculta, “Camino”, escrito cientos de veces, una detrás de otra. Escribo frases, que ni sé cuáles son, simplemente alguien las pronunció y las plasmo en los trozos blancos que vayan quedando. Voy dibujando,  como una casa, o dibujo un fondo marino, que eso es cuando creo que me ahogo. Dibujo flores, o figuras que figuran que no son nada, sombreando, de oscuro degradado a claro. Hago estos trazos, al igual que podrían ser números, e incluso oraciones. Pero resulta que soy más bien de carácter descreído. No creo en dioses, ni demonios. Por no creer no creo ni en el alma.
Como puede doler tanto algo en lo que no se cree.

Tiendo a querer creer que el dolor es eso. Un folio en blanco que se ha ido rellenando de dolores distraídos, porque nadie en su sano juicio lo rellenaría usando el más mínimo de concentración. Se colma el alma en el pliegue de sus verdades, de que es imposible tenerla doblada y guardada. Se quedan impregnados los nombres que no debieron escribirse nunca, pero que ahí quedan, escritos de cualquier forma, porque son dolorosos hasta cuando se recuerda del revés. El dolor que lo que no se supo encontrar, o que nunca fue la verdadera búsqueda, “Camino”. Frases que se quedaron en el más puro nada, o en nada debieron quedarse. De lo interesante que se perdió o no se llegó a conquistar, de lo que se degradó a tanta velocidad de claro a oscuro. El ruido del avión al despegar, que te hace encorvarte, de cuclillas, tapándote los oídos para que el dolor no te llegue tan adentro. Todo cabe en un folio si se rellena de dolor.

Quieres creer que se puede pasar a la siguiente hoja, pero esa página sólo es el reverso, y ves, que los trazos caerán inevitablemente sobre las marcas que se trasparentaron, sobre las marcas apretadas del otro lado. No puedes borrarlas, ni metiéndola en agua, que los dolores distraídos se irán emborronando, mezclándose unos con otros, sin saber dónde empieza uno, dónde acaba el otro. Ahí, de mis raras creencias, quiero creer que no quiero que nadie venga a borrarlos, que el folio ya nunca estará nacido blanco, y aunque así fuese, sólo serviría para que viniesen nuevos dolores distraídos a rellenarlos.


Anónimo


*Música: Aquarela - Toquinho

jueves, 12 de junio de 2014

En memoria de Paco de Lucía



Se paró el reloj que marca el compás
cada segundo del día
y el mundo se quedó en silencio.
Cuando se para el corazón del más Flamenco.

Del puente a la cejuela,
la música llora en silencio,
las primas y los bordones
se preguntan: ¿Dónde está el maestro?

La nave del olvido
nunca se llevará tu música
ni tu pensamiento.
Siempre vivirá en un corazón Flamenco.

Heredero directo de un dios flamenco,
en los genes llevas arte y sentimiento.

Artesano del compás,
dueño de la ilusión y la magia.
Notas profundas y luminosas
sueñan con tu guitarra.

Decir Paco de Lucía,
más que guitarra es ilusión,
y para el flamenco eres una bendición.

Que suenen las guitarras
hasta que traspasen mis sentimientos
y llenen de magia estos momentos.

Entre el puente y la cejuela,
una lluvia de arpegios,
y florecen melodías
de las manos del maestro.

Por maravillosas
que sean mis palabras,
no tienen la luz
que tienen las notas de tu guitarra.

Te esperan en el cielo.
Recitará Lorca,
te cantará Camarón,
bailará Carmen Amaya
y Dios hará la presentación.

El recital será en la playa,
el fondo será una montaña,
los rayos del sol
serán las cuerdas de tu guitarra.
El público estará sentado
sobre la arena para escucharla.

Ahí que todo es gloria divina,
Dios dará un concierto
para toda la humanidad
y tú llevarás la bandera
de la música en son de paz y libertad.



Antonio Fernández Salobreña

martes, 27 de mayo de 2014

La cidra, Lisy, Torcuato y yo



Ayer fue un día de cidrales apoteósicos, no quiero decir sidrales, quiero decir cidrales, campos plantados de cidros, árboles cuyo fruto es la cidra, un poco mayor que una naranja y parecido al limón, muy utilizada para hacer confituras y medicinas. No, no es que me esté yendo del tema, es que tiene mucho que ver con el día de hoy. Por la calidad de digestión en su estado natural.
La palabra del día es: NO, algo que no sabía decir y que por cuestiones de agenda y alguna cosa más que no entro en detallar, me veo obligada a repetir hasta la saciedad, la cidra empezó a soltar su acidez sobre mí.
Ayer me sentí acosada, en el amplio sentido de la palabra, el móvil no paraba de sonar, el fijo tampoco… hasta últimas horas de la noche fue una constante sin variación. Incluso hablé con personas que hace meses que pensaban que habían muerto por voluntad propia, pero sin duda, me equivoqué. Todos querían algo de mí, que en estos momentos no estoy dispuesta a dar, porque aunque parezca mentira, y después de muchos derroteros, tengo las cosas mucho más claras.
El último trimestre del año pasado, como sabes, estuve ingresada en una habitación, encerrada con llave y sin nada, sin sillas, mesas, bolso, cinturón… nada. Ni siquiera un simple pañuelo de papel que pudiera obturar mi garganta.
A nadie de toda esta gente, sabiéndolo, se le ocurrió llamar a mi casa para preguntar cómo iba. La sensación de soledad era inmensa, el vacío cuando miraba a las cámaras que me observaban, era estremecedor, pero lo bueno es que sobreviví. Tomé una pastilla azul, que no consta en el informe, a los pocos minutos todo empezó a girar y lo vivido comenzó a transcurrir como en una película. Una sensación extraña, pero que me ayudó a entender y encajar muchas de las situaciones que deambulaban por mi memoria, por lo que pudo haber sido y no fue, o porque no actúe de la mejor manera posible, o por... qué se yo; lo muerto, muerto está.
El lunes y el martes pasado, tuve sendos ataques de ansiedad, y aún así, decidí que llevaba más de un mes enganchada a las pastillas para tranquilizar a caballos y me comí el “mono” y el dedo pulgar derecho, que me quedó destrozado, pero lo conseguí.
El caso es que hoy estoy mucho mejor, y ha llegado el momento de decir NO, de cerrar puertas y de dejar que el universo siga girando y expandiéndose a su ritmo, él al suyo y yo al mío, eso sí, con un poquito más de conciencia por experiencia y con la pérdida total de confianza en el ser humano. Todos somos culpables hasta que se demuestre lo contrario, o era al revés, NO, es así, somos muy, pero que muy… egoístas.
Ayer con la última persona que hablé, un bálsamo para mí, hablamos de que el universo le ha dado por conspirar contra mí, y que era el momento, de ir dejando atrás todas aquellas cosas que me hacían sentir mal. La garganta me dolía, la tenía inflamada porque tenía atravesados unos cuantos “NOES”.
Cuando me he levantado esta mañana, como hago siempre, le doy al ON del ordenador y me voy a por mí café con mermelada de cidra. Lisy III, una de mis gatas, tiene la manía de pisar el teclado, mover el ratón y lamer el teléfono, quiero creer que ha sido ella. Me he encontrado que esta representación que te adjunto, estaba pasando por mi pantalla, no la recuerdo, ni sé cómo ha llegado al escritorio; como una señal inequívoca de que estoy en lo correcto, y de que es el momento de decir algún que otro, NO. Y con la seguridad de que esa fuerza superior que todo lo une, llámala como gustes, me estaba indicando lo correcto de mi decisión.
He perdido en poco tiempo a dos buenos amigos, se me fueron de las manos al amanecer, decidieron que sus vidas no tenían sentido y marcharon. Mi cerebro no lo aceptó, no capté sus señales… me he sentido tan desgraciadamente responsable, qué es NO, SE ACABÓ… cada uno es dueño y señor de su destino. Y si no quieres cambiar el invierno en primavera, es tu problema, para nada, lo hagas mío.
Lisy III, como yo, es muy curioso, ella también sobrevivió al abandono.
Estoy convencida de que la vida o el azar, no va a darme una cuarta oportunidad, por tanto te envío este mensaje por si te puede ayudar a cerrar puertas de estancias vacías y abrir otras, de salones llenos de oportunidades que merezcan ser vividas plenamente, tomando las decisiones correctas para crear nuestros destinos por una sola causa, la nuestra, la propia, la de cada uno.
Torcuato Luca de Tena escribió que Dios escribe recto en renglones torcidos, yo fui uno de esos renglones retorcidos, donde estoy intentado escribir una trayectoria de vida, la que me queda, con cierta rectitud y dignidad, que mi trabajo me cuesta.

Anónimo



lunes, 28 de abril de 2014

Tierra para germinar



Entre los restos de otros recuerdos,
resta encontrar una sombra de hierba.
Con el frío, tiempo de lo perdido
se entremezclan cuerpos, abrazos y besos.
Añorados entre silencios baldíos,
el marcado compás de tu latido.
Se clava con insistencia en mi hueco,
la ausencia de tu piel en mis sentidos.
me rodean por doquier negros vacíos,
Como fue noche  un corazón rendido.
Echo en falta tu cuerpo junto al mío,
que ya dejó mi sangre de regar al destino.
Fuegos fatuos de amor y de cariño,
lo mío que queda en este desatino.
Lágrimas de no ser aún aquel niño,
que no cometió el pecado de haberte querido.
Entre el maltrecho despojo de mí mismo
Encuentro un aliento que me dice: tuyo,
pero es sólo eso, un eco  tímido de abismo.
Rebuscando entre la tierra negra e inerte,
el rojo de tus labios sigue intenso y vivo.
Una gota de rocío, se desliza, una simiente,
crean el núcleo que hoy es ombligo.
Lágrima transparente, savia de vida,
eclosiona esta, germina y sé que es suerte,
enraíza con rizoma profundo y fuerte
bajo esta turba fértil y nutriente.
Abrazo enredado en beso candente,
dadora de vida en sentimiento ausente,
reverdeciendo lo que ayer fue perderte.


Laura, Jaime y Fernando