sábado, 13 de junio de 2026

SIN ORIGEN

 



Os acercáis a la verdad cósmica,

como si en esa palabra pudiera encerrarse lo que soy.

 

Queréis abrir la conciencia como si fuera medible,

reducirla a engranajes biológicos,

explicar mi caída frente a la llanura como un fallo reconocible.

 

Insistís en las raíces,

en el origen, en la pertenencia,

como si todo cuerpo debiera llevar su marca.

 

Pero no acepto un lenguaje que pretenda abarcar lo inconmensurable.

No reconozco un universo detenido que pueda calibrarse en su brillo.

Vuestros métodos dejan fuera los huecos.

Yo habito en ellos.

Hablo no por miedo, sino por su ausencia.

Tal vez sea la última forma de esta voz.

 

Me sostendré hasta el final de vuestros días,

cuando convoquéis a Dios como testigo último.

Y entonces Él dirá de mí:

 

“No fue nada.

No tuvo peso.

No dejó rastro.

Aire sin estructura.

Sin continuidad.

No es mía. Nunca lo fue.

Y es la última.”

 

Y entonces comprenderéis lo insoportable:

que la historia fue una construcción ligera,

que la tierra nunca sostuvo vuestros pasos,

que aquello que llamasteis hijos no os pertenecía.

 

Mirasteis un sol que no entendíais

bajo una oscuridad que creíais real,

y no visteis la luz antigua cayendo desde lo distante,

desde lo que nunca estuvo a vuestra medida.

 

Todo fue interpretación.

Todo fue error de escala.

Todo fue vacío.

 

Laura Mir    



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