soy
del campo,
del
que se vacía.
sin
ruido,
sin
escándalo.
las
espigas flacas
como desfallecidas.
los
pueblos olvidan
su
nombre.
persianas
cerradas
a
plena luz del día.
las
plazas hablan solas,
en
sombra y herida.
la
tierra nos nombra,
la
tierra nos llama.
nadie
responde.
pizarra
fría,
tiza
quieta,
aulas
vacías.
veletas
sin viento.
¿quedó
alguien?
solo
el eco
bordeando
el silencio.
y
uno permanece
como
entre nieblas.
y
aun así:
una
puerta abierta.
polvo
en movimiento.
algo
respira
donde
no debería.
y
entonces,
algarabía,
vuelven
al pueblo.
vuelven.
Laura Mir

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