miércoles, 11 de febrero de 2026

PROCESO VIVO

 




Vine sin permiso y encendida.

No sigo marcos ajenos ni destinos heredados.

Camino lo que soy, aunque arda.

Si me quiebro, no es caída: es ruptura del engaño.

Y si sigues ahí por tu miedo, no tengo nada que darte.

 

No vine a encajar.

Vine a recordarme.

Mi libertad no negocia.

Mi verdad no se disfraza.

No arrodillo el alma para que otro se sienta a salvo.

No obedezco doctrinas, no me domestico.

Si tu estructura tiembla, no es mi miedo.

 

No habla el ego, ni la rabia.

Habla la piel sin capas, la evidencia vista de frente, y una lástima serena.

No estoy para que me elijas ni para que me midas.

No soy tus parámetros.

Soy camino.

No hay precipicios donde voy: he comprendido.

Camino con la libertad en las manos.

Y si eso te espanta… me importa una mierda.

 

Siempre seré fiel a la verdad, al amor, a la esencia.

Soy lo que soy, porque soy proceso vivo.

 

Laura Mir


 


DIFERENTES APTITUDES


 


Una mujer ha transitado tempestades, con fuerzas insospechadas, ya domina al agua brava y al violento céfiro, y aún, todavía, no ha alcanzado en edad al tiempo.

Creció de más, y se rompió el orden natural: niña (alejada), mujer (narciso exento), madre (ignorada/psicópata/indefensión aprendida) …                                                                             

Quiso ganar espacio, y en el intento, llegó hasta aquí envuelta en sí misma y abrigada por costurones “verdinolentos”.   

Ahora envejece, y no, no puede, aunque la marquen las canas, sentirse anciana.

 

Otra mujer, similar pero muy diferente, camina encogida y abrigada en miedos porque solo ve imposibles sin ningún intento, transita con voz quejosa, ciega al viaje, se postra ante los años, los acontecimientos y la invisibilidad con mucho dolor y sufrimiento.

 

Y cuando la primera mujer, le habla a la segunda, para animarla, de las fuerzas y los esfuerzos que hizo para superar el difícil trayecto, la segunda le replica:

 

—Me estás mintiendo.

 

La otra mujer, la primera, se encoge de hombros porque superó las opiniones de los otros hace tiempo, se gira sin decir palabra, de golpe, sin dudar, como se gira el fuerte viento.

 

 

Laura Mir              



LA NOCHE DE LOS CIEGOS


 


La chispa en la memoria es un relámpago que empapa el cristal del desconsuelo, enciende fronteras sitiadas desde antaño. Los países que conocemos son zonas dibujadas en mapas equivocados, donde aprendimos rutas de otros; vientos silbantes nos adentran en la caverna de los días pasados.

 

En la distancia, los nombres pronunciados por costumbre nos dan vértigo, y desaprendemos de a pocos con la edad, mientras la noche contagiosa de los ciegos avanza sin que puedan mirarse.

 

Rectificar es quedarse cuando el ruido ensordece: volver al paso, pisar la huella torcida… Y escuchar, por fin, la voz que pudo cambiar su identidad:

 

“No se siente miedo al reconocerse, sino a lo que está por llegar.”

 

 

Laura Mir 



martes, 3 de febrero de 2026

LA SORDITUD

 




Porto una lengua inservible

desde hace tanto tiempo que…

 

Las sílabas mudas se amontonan.

Caen como cae la nieve:

sorda, fría, blanquísima.

 

Los copos no buscan diálogo.

Antaño hallaron formas duras,

vacías, tercas, inútiles.

 

Las ganas sin estallar se posan

lánguidas, exhaustas,

sobre el níveo lecho

de lo que ya no sabe renacer.

 

Laura Mir