Todo era bosque, mirasen donde mirasen, todo era bosque. Se cogieron de las manos con más miedo que ternura, ese miedo que invita a unirse para encontrar cuanto antes la salida. Se adentraron en la espesura en busca de algo que les resultara familiar, al principio caminaron a paso... Para seguir leyendo, CLIQUEA AQUÍ
Como estoy convencida que
miras mi blog antes que tu móvil, y después de mandarte unos cuantos mensajes a
los que ni has ojeado, te dejo aquí como si fueran nuevas, las noticias viejas.
Para mi gusto puede que hayamos hablado demasiado de nuestras cosas, tanto que nos conocemos y reconocemos entre las muchedumbres, y sabes bien, que soy de pocas palabras y de grandes silencios, esos que a veces duran un rato y otras, jornadas enteras de mutismo donde parece que el tiempo se detiene. Para seguir leyendo, CLIQUEA AQUÍ
Desde aquí veo como se marchitan las vidas de los hombres bajo la indiferente tiranía del tiempo, no hay mucho que cambie este hecho, todo lo que empieza parece tener un final. Midiendo sus pasos, los recuerdos se pasean por mi memoria saludándome a veces, otras indiferentes a mi presencia.
Se desvivía por vivir. Anduvo pisando las huellas que se habían marcado entre los pasajes del suelo. No esquivó ninguna, cada vez que pisaba una de ellas quería recoger la presión que había quedado olvidada. Sintiendo que la presión de otros cuerpos subían por sus piernas, rodeando sus rodillas, atándose al fémur para hacerlo fuerte y poder soportar el resto de su peso. Para seguir leyendo, CLIQUEA AQUÍ
El día amaneció repleto de ilusiones. Decenas de gusanillos correteaban dando bandazos por el estómago de Marcos, procurándole una mezcla de alegría y nervios que le sabían a gloria bendita. Hoy, había quedado para su primera cita en solitario con Andrea a la que conocía desde hacia algo más de un mes.