Prender
una chispa en la penumbra
creyendo
que la llama no te abraza,
que
el incendio solo quema a quien se ofrece
y
que al otro nunca lo deslumbra.
Es
de ilusos.
No
me excuso por buscar orilla,
ni
por alzar el muro en el quebranto.
Quien
sopla brasas durante tanto,
no
debe extrañarse si las llamas aúllan.
Asumo
la culpa si tropiezo,
pero
no pido disculpas;
si
tú enciendes la mecha y el fuego avanza,
no
llores si te alcanza,
que
de este siniestro ni las ascuas.
Laura Mir

No hay comentarios:
Publicar un comentario