miércoles, 29 de abril de 2015

Desperté - Nancy Navarro



Dormía, dormía y desperté,
junto a mí, las letras acopladas, 
poemas y versos, me acercaba 
a tu aliento de vida que brindabas,
 acordes de melodías relajadas, 
fui musa que en la fuente se hallaba....

El fluir de la vida - Poemario 3ª entrega - Kairos42



Ojos de niña,
¿Qué mundos descubrís?
Rizo en la frente...

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sábado, 25 de abril de 2015

Las excusas de Ariadna



Era imposible recordar el instante en que se instaló el silencio en sus vidas. Puede que fuera en el mismo momento en que Raúl marchó a trabajar por la diversidad marina en los corales de Australia, y Ariadna, quizá por miedo a sufrir, levantó la gran barrera entre ellos. Partiendo y distanciando en muchos kilómetros el ecosistema que habían creado, destruyendo el equilibrio.

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viernes, 17 de abril de 2015

Aquí, Allí - Prime premio de FRASELETREANDO




Esta es una historia que bien pudo ocurrir Aquí, pero fue Allí donde sucedió. Fue Allí, porque allí no existía ni el asfalto, ni los edificios, no habían aceras ni pasos de cebras que indicaran por dónde se debe pasar, tampoco los coches que lo atravesaran tiñendo el aire de color. Aunque, quizá, sería más correcto decir que allí existía tierra virgen, con un suelo pecoso de piedras, como reproduciendo el cielo de una noche sin luces que lo apaguen, habían plantas, secas o llenas de vidas, y la tierra se podía empuñar y ver como el polvo escapaba adhiriéndose a toda superficie.  

Allí era una enorme planicie, que ocupaba de horizonte a horizonte, sin una montaña ni un monte que hicieran levantar la vista. Él, pensó, que había mucho entre tanta nada,  y que de aquella nada, un poco del todo podía ser suyo, alguna posesión más que la que ocupara el espacio de sus zapatos. Fue así como cogió una vara de avellano, a imagen de las que se usaban para dar justicia, sin ser necesario que fuera repartida por uno que fuera justo, y la clavó donde su brazo no se podía extender más. Girando sobre sí mismo, iba creando una cicatriz en la tierra, viendo como los granos se iban amontonando unos encima de otros, al lado del surco que era visible por ser una línea de sombra entre tanta luz.

Una vez finalizado el círculo, fue recogiendo las piedras a las que podía llegar desde el borde de la sombra. Las introducía dentro del mismo, guardando cada estrella, cada constelación dentro de su territorio. Al finalizar vio que era mucho cielo, pero poca tierra. Así que, volvió a pensar, que siguiendo el surco podría fabricar un cielo más grande. Dentro de ese cielo cupieron más constelaciones, pero seguía sin ser suficiente. Así que a este círculo le siguió otro, y después siguió otro. Tuvo que luchar contra la nieve para que no cubriera la frontera de todo lo que era suyo, y luchar contra el agua que quería borrarla y gritarle al mismo viento que quería difuminar el cielo que era suyo del que no.

Al final vivía angustiado, vivía pensando que cuando estaba en una de sus fronteras, la otra podía poder ir desapareciendo, o que alguien podía robar las estrellas que eran suyas. Había veces que esta angustia hacía que tuviera que tirar con fuerza del cuello de su jersey para poder respirar.  Hasta que un pino solitario le susurró que desde lo alto podría ver todo en interior del paréntesis que formaba los horizontes, desde arriba se podría ver el cielo que estaba bajo sus pies. Empezó a trepar por él, abrazándose con fuerza, sintiendo como la corteza le raspaba el pecho y se clavaba en sus brazos. Cuanto más alto trepaba, más sangre se iba escapando,  hasta que consiguió llegar a lo alto y desde arriba ver que lo único que realmente nos pertenece es el tiempo. Aunque quiso creer que no era tarde.

Esta es una historia que bien pudo ocurrir Aquí, porque aquí también se piensa que tarde no significa tarde, aunque fue Allí donde sucedió.


Jaime Ros



jueves, 16 de abril de 2015

El fluir de la vida - Poemario KAIROS42 - 2ª Entrega





Con la brisita
el árbol coquetea,
estremecido.

                                                  Formas brillantes
                                                  tras linde de cristal.
                                                  Bullir de peces.

                                                                                                  
                                                                                                  Dulce fragancia,
                                                                                                  geranios violentados
                                                                                                  por vientos ábregos.     
      

                                                 En plata líquida
                                                 nadan peces furtivos,
                                                 sólida plata.



¡Tímidos tordos!
Verde sobre granate,
rama en flor. 


KAIROS42 


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martes, 14 de abril de 2015

Para el corredor de fondo – La última frontera




Son las carreras de la vida, contigo me enfrasqué en una contrarreloj sin descanso y pudimos atravesar fronteras, las cercanas y las lejanas, las naturales y las sociales, las correctas y las equivocadas. Cuando pude parar en el camino, el corazón se me salía por el esfuerzo y latía a la mitad porque la otra parte te la adelantaste contigo, me sentí sola. Me extrañó mucho, y al mirarme el pecho, felizmente comprobé con un suspiro de alivio,  de que nunca hicimos caso a nadie salvo a nosotros mismos, que corríamos porque simplemente nos queríamos, sin sentir la necesidad de colocarnos las formas indicativas que comporta un dorsal.


Laura Mir



lunes, 13 de abril de 2015

Para Hannover - Te echo de menos


Esta mañana he despertado con la sensación de que me faltaba algo. He ido a la cocina a preparar café y no he tropezado contigo, ni con tu humeante cigarrillo. Me ha dado una rabia indescriptible el no tenerte para discutirte. Entonces he comprendido la causa de esta añoranza, y para liberarme, he reñido a tu gato por ser abstemio.

Laura Mir