viernes, 22 de mayo de 2015

Él, el tiempo y el silencio - Beni



Se casó con Él porque lo amaba con locura, sin percatarse de que formaban una extraña pareja de tres.

Con los años se dio cuenta de que Él era el único que sabía de sus necesidades, lo cuidaba con demasiado esmero; pasaba las horas limpiándolo minuciosamente, engrasándolo y ajustándolo con infinita paciencia.

Cada atardecer le daba cuerda y ajustaba esos instantes de retraso en las saetas, y ella siempre pensaba para sí: “Lo cuida más que a mí”.

Él cayó enfermo y a medida que Él perdía fuerzas, el reloj heredado de su padre, languidecía. Pero se recuperó el tiempo justo para arreglarlo, y éste agradecido le ofrecía un tictac más efusivo y alegre. Entonces comprendió que el alma y la vida de su marido estaban ligadas de algún modo a esa maquinaría.

Poco tiempo después, Él recayó y no volvió a recuperarse, la enfermedad era mala y acabó por llevárselo.

El carrillón como si se fuera con Él, dejó de marcar las horas y los cuartos, ya ni siquiera oía su persistente ritmo.

Toda esa paz, calma y lentitud marcaban ahora su vida, hasta el punto de que fue incapaz de discernir el día de la noche, la mañana de la tarde y las horas de los minutos. Todo era igual de irreal como al principio, pero sin Él.

Deambulaba por el salón todo el tiempo y en algún momento de lucidez, con sigilo se aproximaba por detrás, con la esperanza de que su marido todavía estuviese trasteando en su interior para sorprenderlo, mientras se decía: “Para todos los males, hay dos remedios: el tiempo y el silencio”.

Cuando comprobaba que Él no estaba, decepcionada porque Él y el tiempo la habían abandonado, volvía de nuevo a su otra realidad cubierta por entero de irrealidad y de silencio.



Beni


jueves, 21 de mayo de 2015

Conversando con Laura - L. Mir & A. Gaytán




La plaza lucía diferente, era estar en el mismo sitio pero sentirse distinto y Joaquín desconocía el origen de aquella sensación que tanto le agradaba. La nitidez de los alrededores era extrañamente peculiar y el aroma de las flores le embriagaba.


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miércoles, 20 de mayo de 2015

Bajo la alfombra - Abusos sexuales a menores - Laura Mir



                         Obra: Bajo la alfombra, de Quique Sena

— Lo recuerdo como a trozos, cuando era pequeña siempre estaba con mi madre porque ella no trabajaba y cuando crecí me quedé sin madre ni padre. Montaron la empresa y ambos trabajaban, aunque siempre estaban juntos, peleaban mucho...

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La comprensión - Benjamín J. M.



Sólo siento el silencio espeso del color del exilio, ese que nos imponemos a veces, sin saber muy bien porqué. Como estar mirando el mundo a través de un cristal muy sucio, al igual que la verdad que vive en el tercer corazón de la esperanza.

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Dimensiones 4 - La clavija - L. Mir & S. Arnau



Lyra y Andrea siguieron los pasos del Ente hasta que llegaron a un bosque muy profundo donde les esperaban, sentados en círculo, nueve ancianos que formaban parte del consejo. En el centro había una piedra giratoria redonda y el Ente, acompañó a Andrea ...

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Porque te quiero - Laura Mir



Acabo de volver otra vez de las montañas de la locura, fui sólo para gritar por si mis ecos le llegaban y me respondía, pero entre los murmullos de los retornados vientos no encontré respuesta alguna. Las saetas corrían por nuestras distantes esferas como siempre, pero esta vez era más patente, latía la sien y estaba sola, mientras me consumían las ganas en las que ardía por no volver a arder con él.

Me lo guardo todo porque a nadie le importa, ya sabes eso de que para todos los males, hay dos remedios: el tiempo y el silencio. Callé y me abandoné en exceso, entonces el fondo blanco se tornó carmesí.

En aquellos momentos podía oír tu voz lejana entre tus lágrimas y las sirenas, mientras me acompañabas:

— Tienes que luchar…  ¿Me oyes? porque si tú te pierdes, me arrastras contigo. Yo te quiero, no puedes hacerme esto.

Llueve en el exterior, hoy llueve mucho.

Ahora soy consciente de lo que he hecho y salgo fuera, para que el ruido de la lluvia sobre el pavimento gris se confunda con mi llanto y nadie lo oiga, a nadie le importa; mientras te prometo, que aunque él haya muerto, me quedo contigo. Sabes que no soy valiente, pero porque te quiero como me quieres... lucharé.




Laura Mir



martes, 19 de mayo de 2015

De regreso a casa - Laura Mir




Después de tantos años, volví al mismo lugar. Aquella noche llovía, apenas se veía nada. Pude palpar el muro, y sin perder contacto, seguí caminando hasta encontrar la puerta de entrada.


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