martes, 3 de febrero de 2015

Con las manos de mi madre






Mil y un vestidos de amor
para olvidar el dolor,
con costuras de ternura,
sobrehilando con premura.

Una camisa de encaje
para no olvidar mi linaje,
apuntando los botones
con forma de corazones.

Disfraces de antiguas leyendas
que con los años son ofrendas
de princesas ya maduras
que no olvidan su hermosura.

No olvido tu legado,
triste y sola me has dejado
con patrones de esperanza
para apaciguar tu tardanza.

Tus manos eran preciosas,
por eso hacían tantas cosas,
confeccionando mi vida
con puntos fuertes y sin heridas.


* Para la mejor madre del mundo



Beni


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