jueves, 16 de abril de 2015

El fluir de la vida - Poemario KAIROS42 - 2ª Entrega





Con la brisita
el árbol coquetea,
estremecido.

                                                  Formas brillantes
                                                  tras linde de cristal.
                                                  Bullir de peces.

                                                                                                  
                                                                                                  Dulce fragancia,
                                                                                                  geranios violentados
                                                                                                  por vientos ábregos.     
      

                                                 En plata líquida
                                                 nadan peces furtivos,
                                                 sólida plata.



¡Tímidos tordos!
Verde sobre granate,
rama en flor. 


KAIROS42 


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martes, 14 de abril de 2015

Para el corredor de fondo – La última frontera




Son las carreras de la vida, contigo me enfrasqué en una contrarreloj sin descanso y pudimos atravesar fronteras, las cercanas y las lejanas, las naturales y las sociales, las correctas y las equivocadas. Cuando pude parar en el camino, el corazón se me salía por el esfuerzo y latía a la mitad porque la otra parte te la adelantaste contigo, me sentí sola. Me extrañó mucho, y al mirarme el pecho, felizmente comprobé con un suspiro de alivio,  de que nunca hicimos caso a nadie salvo a nosotros mismos, que corríamos porque simplemente nos queríamos, sin sentir la necesidad de colocarnos las formas indicativas que comporta un dorsal.


Laura Mir



lunes, 13 de abril de 2015

Para Hannover - Te echo de menos


Esta mañana he despertado con la sensación de que me faltaba algo. He ido a la cocina a preparar café y no he tropezado contigo, ni con tu humeante cigarrillo. Me ha dado una rabia indescriptible el no tenerte para discutirte. Entonces he comprendido la causa de esta añoranza, y para liberarme, he reñido a tu gato por ser abstemio.

Laura Mir

                          

miércoles, 8 de abril de 2015

El fluir de la vida - Poemario de KAIROS42



INTRODUCCIÓN

Decía Bashò que haiku es "lo que está ocurriendo ahora". Quizás, huyendo de abstracciones intelectuales, quería expresar que se trataba de alcanzar momentos intemporales, es decir eternizar la espléndida porción de presente que está ahí.

Habitualmente somos ciegos a la belleza que se encierra en cada instante. Vivimos añorando un pasado que ya no está, y anhelando un futuro que todavía no existe. Parece como si el presente fuera algo molesto que hubiese que tragar apresuradamente, como una purga. Así se nos va la vida.

En la composición me he ceñido a la estructura ortodoxa del haiku, la estrofa de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente. Aunque, como es sabido, en el haiku no es preceptiva la rima, si lo es el kigo o palabra que indica la estación. El idioma japonés se presta a la expresión de matices sutiles en un espacio mínimo. En español es difícil, en ocasiones, lograr un kigo que no sea explícito. A ello hay que añadir que el haiku debe ser espontáneo, sin elaborar, sin contenidos intelectuales, sin juegos de palabras ingeniosos. Se trata de la fusión entre el observador, el poeta, y lo observado, la naturaleza. Bashò (1644-1694), figura cumbre del haiku, fue un hombre religioso, próximo a la mística budista.

El poemario se compone de 60 haikus, agrupados según las estaciones del año. He adoptado esta distribución clásica, no ya por seguir la convención que, por otra parte, en las escuelas japonesas modernas no se respeta demasiado, sino porque comparto la idea primitiva del haiku, que identificaba el fluir de la vida con el discurrir de las estaciones. Ese sentido de la vida que fluye, maravillosamente, sin esfuerzo, sin conflicto, de un modo perfecto, es el que he experimentado al escribirlos. Así, además del goce de la creación estética, he disfrutado de una íntima experiencia espiritual.

Por último, en muchos de estos haikus he utilizado topónimos, y reflejado imágenes de la flora y fauna de Denia y la Marina Alta y de la comarca de Alicante, porque es el medio natural más próximo a mis ojos y a mi corazón.


PRIMAVERA:


                  La luna blanca
                  alumbra la espesura.
                ¿Hablan las hojas?

                                                                                    
                                                                             Lucen frú-frú,
                                                                                bailarinas graciosas,
                                                                                las flores blancas.


Rebaño blanco
paciendo limpios cielos.
Pradera azul.

                                                         Flores de jara
                                                   como papel parecen
                                                   de seda malva.

                                                                                     
                                                                                        Entre los árboles
                                                                                        vocecitas airadas,
                                                                                        pleito de pájaros.




viernes, 3 de abril de 2015

El consuelo



En muchas familias, existe esa mujer que nunca se empareja para tener hijos propios y tiene la exclusiva misión de velar por todos los cachorros de la manada, es a la que llamamos la tía coyote. Así fue como mi tía Elena, siguiendo el ejemplo de la naturaleza, ejerció su compromiso hasta la muerte, haciendo de madre de todos, sin haber engendrado a ninguno.

Nos unía un vínculo muy especial, quizá porque siempre fui la más débil del clan y sentía cierta inclinación a mi protección, incluso cuando me hice mayor y comprendía, hasta cierto punto, la soledad que imperaba en su vida. Vivirla a través de los logros de otros sin la posibilidad biológica de sentirlos propios. En cierta forma, me daba pena, e imaginaba que debía de haber una historia oculta detrás, se me hacía raro, porque era bien parecida, cariñosa y muy amable.

La vida más o menos fue pasando hasta que enfermó, y decidí, puesto que mi trabajo me lo permitía, cuidar de ella hasta su fallecimiento. Era como devolverle algo de todo lo que nos había dado.

Durante los pocos años que duró su enfermedad, hablamos mucho. Pocas veces se quejó de lo que le había tocado vivir, pero entre consejos amorosos que me daba y expresiones sueltas, pude hilar una historia.

Pablo llegó al pueblo un verano y Elena se enamoró de él. No podía ser de otro modo, era joven, guapo, divertido y artista. Algo que a mis abuelos nunca les gustó porque lo veían bohemio y sin un futuro aceptable, un pelagatos, decían. Oponiéndose de forma categórica a ese gran amor que ambos se profesaban.

Ante tanta presión y no quedándoles más remedio, una noche se fugaron y, anduvieron hasta que su padre los encontró a la mañana siguiente y la trajo de vuelta a casa entre amenazas y lágrimas. Haciendo de mi tía, la mujer más desgraciada del mundo, convirtiéndola en la comidilla del pueblo y marcándola de por vida por una sociedad excesivamente encorsetada, falsamente puritana y con un índice acusador muy ágil, capaz de enviar a una persona eternamente y sin dilación, al otro lado de las sombras.

Si hubieron cartas de por medio, lo ignoro, lo cierto es que con ellas o sin ellas, el tiempo transcurrió y los suspiros del principio se transformaron con el acontecer de los meses en tristeza, que con los años fue una amargura profunda que abarcaba todo su corazón, haciendo que la responsabilidad de cuidar a los que íbamos llegando, llenará como un sucedáneo, sus tremendos vacíos internos.

En cierta ocasión y próxima a su muerte, me dijo que le gustaría que al faltar ella, me quedara y conservara la estatua que compró hace años en una galería de la ciudad, y que ahora decoraba el salón. Le tenía gran estima y por nada del mundo desearía que fuesen a otras manos, que debía quedarse en la familia, como todo, como ella misma.

Hoy, limpiando a fondo, y viendo la escultura El Beso como la llamaba ella, llena de polvo, he procedido a meterla en agua jabonosa y al volcarla para introducirla en la bañera he podido leer a duras penas:

En un beso sabrás todo lo que he callado, todo lo que te he amado durante estos años, pero ese beso que tanto deseo, hoy no llegará, deberá esperar a mañana, este es mi consuelo diario”.

Grabado toscamente sobre la gran base de la figura de frío mármol, como si se hubiese hecho con un punzón, encima de la firma del mundialmente famoso escultor, Pablo Santián.


Laura Mir


miércoles, 1 de abril de 2015

Si tuviera



Si tuviera que morir porque he amado,

con gusto pues sería condenado.

Si tuviera que vivir sin tu recuerdo,

con mucho quisiera ser ajusticiado.

 

El mañana de un futuro a tu lado,

pintará mi cuerpo de empeño.

Me atormenta lo que no me has dado,

porque solo vivo por un sueño.

 

No mires mi helada tristeza,

así son las cosas de la vida.

Mientras escribo tu belleza,

tu mirada en mí se acomoda.

 

Ver la vida, los cuerpos pegados,

baile de labios bajo tus ojos.

Mirar dos reflejos cruzados,

encontrándose en los espejos.

 

Sigo tus pasos por el mundo,

acunando tú sueño inacabado.

Mimando tu cuerpo maltrecho,

mi vida reposando sobre tu pecho.

 

Soy aquel que mora a tu sombra,

vigilando el hilo de un destino.

Esperando al filo de la palabra,

seguir a tu lado por el camino.

 

Sueño con regalarte un recuerdo,

que sería dulce a tu mirar azulado.

En un beso, sabrás todo lo que he callado,

que siempre sería por ti, recordado.

 

Si tuviera que morir porque he amado,

con gusto pues sería condenado.

Si tuviera que vivir sin tu recuerdo,

Cuánto quisiera haberte besado.

 


Benjamín J. Green