viernes, 13 de febrero de 2015

CERRAMOS POR DEFUNCIÓN



Apreciados compañeros lamento comunicarles que acaba de morir un familiar, no me encuentro con ánimos para continuar por hoy, tengo que estar con mi familia. Les quedo muy agradecida por la paciencia. Volveré dentro de un par de días. Millones de gracias por la comprensión.


Laura Mir

PREMIO BLACK WOLF BLOGGER AWARD



Nuestro apreciado amigo Luis de la Rosa desde su blog  http://palabritorio.blogspot.com.es/ nos ha nominado para el premio BLACK WOLF BLOGGER AWARD.

Nos ha colmado de gran alegría y entusiasmo recibir este premio de nuestra amigo y compañero Luis.

Este blog no hubiese sido posible sin el arduo trabajo de nuestros colaboradores, amigos, anónimos y ocasionales que comparten con nosotros día a día sus palabras, por lo que desde esta pequeña comunidad les damos las gracias.

Queremos agradecer también la paciencia y constancia que nos brindan nuestros lectores, sin ellos que son nuestra fuerza este blog no existiría.

Como es de bien compartir con nuestros compañeros para que entre todos sigamos creciendo, nos complace mucho nominar los siguientes blogs:



ELENA GARCÍA DOMINGO por su blog:  http://enpalabras-yo.blogspot.com.es/

DAVID LÓPEZ MONTCADA por su blog:  http://davidlopezmoncadalobo.blogspot.com.es/

ALFONSO GAYTÁN por su blog:   http://estampasyrecuerdos.blogspot.com.es/

JAMES A. PARKER por su blog:  http://somnumexterrerisolebat.blogspot.com.es/

EDUARDO GUERRERO por su blog:  http://enesahoramaldita.blogspot.com.es/


EL POETAARTESANO CARLOS por su blog:  http://elpoetaartesano.blogspot.com.es/

BEATRIZ MARTÍN PIÑA por su blog:  http://beatrizplasmasuspensamientos.blogspot.com.es/

J. C. SÁNCHEZ por su blog;  http://escriviviendo.com/

ANTONIO PÉREZ RUIZ  por su blog: http://aprflapierre.blogspot.com.es/

JORGE IGLESIAS por su blog:  http://gallegorebelde.blogspot.com.ar/

JESÚS FDEZ. DE ZAYAS por su blog:  http://archimaldito.com/

ABEL DE MIGUEL SAENZ por su blog: http://fraguadeversos.blogspot.com.es/

FRANCISCO IZQUIERDO por su blog;  http://franizquihero.blogspot.com.es/



Los nominados deberán:

Primero  -  Pegar la imagen del premio.
Segundo -  Escribir lo que sientas, lo que te motiva este premio.
Tercero  -  Nominar quince blogs.
Cuarto  -  Publicar.


Con nuestros mejores deseos de felicidad y crecimiento os damos las gracias todos.


Libres Relatos

miércoles, 11 de febrero de 2015

Filósofos de retrete



Ayer me ocurrió una cosa curiosa, no suelo utilizar los baños de mi empresa salvo cuando no me queda más remedio, prefiero la intimidad y la comodidad de mi hogar.

Una vez sentado en el exiguo habitáculo y procediendo al asunto que me había llevado hasta allí, me fijé en un pequeño texto, o mejor dicho, en una frase que alguien había escrito sobre la puerta del baño que rezaba así:

¡Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos!

Me pareció muy didáctico e interesante, ya que las anotaciones que uno puede encontrarse sobre las puertas de los baños públicos suelen tener otra clase de contenidos, la inmensa mayoría zafios y por lo general poco recurrentes. La frase estaba rodeada de muchos de esos mensajes, insultos, teléfonos, dibujitos obscenos, poemas de dudosa rima, en fin, una gran muestra del nivel intelectual “retreteril” del pequeño mundo que representa esta empresa.

De alguna manera esa diminuta isla de cultura escrita en la puerta de un baño me hizo ver que no estaba solo en el mundo, que había alguien en algún lugar de este edificio  con quien valdría la pena comunicarse y decidí, dejar una pequeña muestra de mi erudición en respuesta a esa gran frase, así que me puse estruja que te estruja el cerebro para estar a la altura de aquella magnifica reflexión.

Me quedé en blanco, fuera por el lugar, el olor, la postura o la hora, mi mente se negaba rotundamente a recordar o a imaginar nada que valiera la pena escribir. Decidí hacer trampa y aprovechando que nadie me veía saqué mi smartfone queriendo buscar en la red algo digno. Mala suerte para mí, en esta parte del edificio no había manera de poder conectarse, estaba empezando a cabrearme de veras.

Me puse a pensar en serio sobre el autor de aquella clara violación de las normas tácitas que rigen cuando uno va a expresarse con un escrito en la puerta de un baño público, fuera de aquí o en la misma China. Seguro que se la había traído de casa apuntada en un papel, era imposible ponerse a filosofar en un retrete claustrofóbico y maloliente.

¿A quién se le ocurriría semejante frase sentado en un lugar como este? Pensaba este servidor ya molesto con la idea de tener que irme sin poder contestar al tipo este de la dichosa frasecita. Evidentemente frustrado, impotente y viendo la hora que se estaba echando encima, me dio un repentino ataque de genialidad que en aquel momento y lugar, casi rallo la epifanía más profunda, ya sabía que contestar a aquel prepotente que iba por ahí fastidiando el alivio a los demás, al fin me había llegado la respuesta.

Con mi mejor letra saqué a relucir mi intelecto superior y le di un enfoque diferente al asunto, más de acuerdo con la filosofía del lugar. Los dioses de los retretes seguro que me lo iban a agradecer y debajo del escrito de aquel “filosofastro” mañanero, dejé mi epifanía sobre el asunto:

— ¡Somos nuestra mierda, somos ese quimérico museo de mojones inconstantes, ese montón de culos rotos!

Tras lo cual, con el estómago aliviado por fin, mi conciencia tranquila y más que feliz por mi genialidad manifestada, me dirigí al bar a tomarme un cafelito, orgulloso de haber dejado la bandera del club de los filósofos de retretes en lo más alto, según los cánones y reglas que guían desde tiempos inmemoriales la excelsa literatura de una puerta de retrete.



Benjamín J. Green


Nota: Este relato es para participar en el juego FRASELETREANDO de la Comunidad ALMAS DE BIBLIOTECAS Y CINES, en esta ocasión la frase es de Jorge Luis Borges:

"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos."

martes, 10 de febrero de 2015

Formas personales




Oscuro y viscoso adherido a las paredes, al techo, formando columnillas etéreas, como un coral negro en la profundidad de los arrecifes, su movimiento sinuoso crea círculos más o menos extensos con los que inicia su proceso de reproducción, pero el suyo, el propio, jamás lo inició.

Esa siniestra oscuridad que lo cubre todo a ratos, también ha ocupado todo el espejo frontal del baño, tanto que cuando se mira, distorsiona su imagen, desenfocándola y reflejando a otra mujer distinta a ella, que la atrae y la atemoriza a la vez porque la desafía. Se la ve triste pero en el fondo de sus ojos puede ver que sabe mucho más que ella de su realidad, de su melancolía, de su inexistencia, de sus carencias y de su sentir. Muchas veces la observa durante minutos que lentamente se convierten en horas cuando caen de golpe a su alrededor, formando un enorme barrizal de destiempos perdidos.

Entonces se da cuenta de los vacíos de su vida, de la implenitud de su existencia, de la falta de sueños y de los deseos incumplidos, porque todo lo anhelado se ha perdido a golpes de desengaños.

Algunas veces, cuando está sobria, se pregunta por el momento en qué recibió el primer golpe, por mucho que intenta hacer memoria no lo recuerda, debía de tener meses. Primero fue su padre, luego el novio de su madre, y después su marido.

En ocasiones, cuando consigue ser ella y no el poso de un fondo de botella, puede recordar cómo recorrió con lo puesto por caminos polvorientos escapando de una cruenta guerra civil,  buscando la paz y el calor del sur. Llegando después de muchas jornadas a un país desconocido de lengua extraña que en nada se parecía a la suya, y tuvo que aprender a hablarla y a soportar ser considerada una eterna extranjera.

Tiene días en los que de forma repetitiva entra en una espiral vertiginosa, conjugando todas las formas personales del verbo ser de manera compulsiva y con el fervor de una plegaria, hasta que llega al nosotros somos, sabe que hace referencia a esa extraña que habita tan cerca, tan cerca que puede sentir la fetidez de su aliento, las nauseas la desquician y pierde su concentración, pero hoy es distinto porque está terriblemente cansada. Sin siquiera pensar, levanta el brazo con fuerza y dando impulso, lanza con rabia el grueso vaso contra el espejo frontal del baño, haciéndolo añicos con la vana intención de liberarse de Esa mujer que muchas veces la posee, diminutos cristales caen por la estancia. Pero sus ecos siguen mofándose de ella diciéndole:

Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos que como viejos fantasmas quedan desordenados y amenazantes por siempre a nuestros pies, y de los cuales por mucho que lo intentemos, nunca podemos huir.

Entonces comprende que algo oscuro y viscoso crece en su baño, que algo malvado y extraño se ha apoderado de su alma dividiéndola en dos, y es cuando por fin sabiéndose sola… rompe a llorar.




Laura Mir


Nota: Este relato es para participar en el juego FRASELETREANDO de la Comunidad ALMAS DE BIBLIOTECAS Y CINES, en esta ocasión la frase es de Jorge Luis Borges:

"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos."


lunes, 9 de febrero de 2015

Parece que fue ayer



Parece que fue ayer y hoy cumplimos nuestro primer año, LIBRES RELATOS comenzó su andadura junto al taller de escritura creativa CAFÉ Y LETRAS. El camino no siempre ha sido fácil, y en muchos recodos hemos dejado risas y lágrimas compartidas junto a personas maravillosas, entre los que destaco a los coordinadores, escritores y lectores.

El trabajo ha sido duro pero estamos muy satisfechos, en nuestro haber contamos con 324 entradas y 52.615 visitas, pero la que cuenta en realidad es la tuya que es la que nos hace crecer uno a uno, por eso nos tomamos la libertad de brindar por ti, para que nos sigas visitando y dejando tu huella, muchas gracias por estar aquí.

¡¡MUCHAS FELICIDADES!!







viernes, 6 de febrero de 2015

El preso número 13




Aquella tarde tras remover mucho en el armario, optó por ponerse un clásico vaquero azul y un jersey ancho de cuello alto, era discreto, justo lo que necesitaba, ocultar su esbelta figura para pasar desapercibida.

Elisenda era una chica tranquila. Le gustaba estudiar y apenas había salido de casa en sus veinticuatro años. Para ella ese tipo de ambiente era nuevo, diferente para una chica de bien y cargada de prejuicios.

Por su cabeza sólo pasaba una pregunta: ¿Por qué llegaría tarde a clase justamente el día en que debían de elegir la actividad para el proyecto final de carrera? Cuando el listado llegó a sus manos, sólo quedaban dos opciones disponibles, jóvenes drogadictos o el centro penitenciario. Ninguna le hacía demasiada gracia, así que, tras echar una moneda al aire, le tocó la segunda opción, se resignó.

Cuando llegó, vio una larga cola de gente esperando en la puerta del pabellón de visitas a que sonara la señal de entrada. Un nudo en su estómago le hizo palpable el miedo, era la primera vez que iba a tratar con un delincuente y era normal sentir pavor, quiso disimularlo mirando a su alrededor, observando aquella muchedumbre se podía hacer una idea del tipo de gente que había dentro. Si los que estaban fuera la estremecían, cómo se sentiría con los internos. Desechando estos y otros pensamientos, dio unos pasos hasta la fila tratando de incorporarse entre aquel gentío.

De repente se oyó una orden:

— ¡Por favor, colóquense bien en la fila y vayan pasando de uno en uno!

Después de pasar los controles de seguridad y nada más cruzar la puerta, lo identificó sentado en un banco al fondo de la sala. Allí estaba Enrique Sánchez Hernández, más conocido como Quique, el preso número trece.

Elisenda lo miró unos instantes, y cruzándose con determinación el chaquetón en un acto simbólico de protección, comenzó a caminar hacia él.

— Ho-hola ¿E-eres Qui-quique, verdad? – tartamudeó levemente a causa del nerviosismo.

— Sí ¿Qué quieres de mí? Ya he declarado todo lo que tenía que declarar. Dejadme tranquilo.

—No, se equivoca usted—dijo ella, haciendo un gran esfuerzo por parecer serena—. Me llamo Elisenda, y estoy aquí para realizar mi proyecto de final de carrera de psicología. Quisiera escribir acerca de su experiencia.

Quique después de pensarlo durante unos instantes que a Elisenda le parecieron años, preguntó con tono grave:

— ¿Qué quieres saber?

De este modo se inició la primera entrevista, ella tomaba nota de todo lo que el preso decía, no quería obviar nada. Ese día obtuvo información básica acerca de su pasado, y en posteriores visitas, consiguió detalles más profundos de su niñez, sus vivencias y sus anhelos, para relacionar la conducta delictiva de Quique con el ambiente desfragmentado en el que creció.

Reflexionando se dio cuenta de que aquel hombre no era malo por naturaleza, la vida le había impulsado a comportarse de esa manera y recordó una cita que había leído años atrás:

“Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.”


Qué cierta era, pensó. Qué diferente podía haber sido la vida de Quique. Qué diferente podría haber sido la suya de haber nacido en otra familia, en otro entorno, en otro país. Suspiró sintiendo una compasión infinita por él, y en ese momento supo que aquello que se había iniciado sin demasiado entusiasmo, se había convertido en más que un simple proyecto académico. Tenía una misión, ayudarle a reconstruir su vida. No era posible cambiar su pasado, pero sí su presente y en consecuencia, su futuro. Conseguiría que los buenos momentos aún por vivir, remplazaran aquellos tormentosos recuerdos.


Minerva


Nota: Este relato es para participar en el juego FRASELETREANDO de la Comunidad ALMAS DE BIBLIOTECAS Y CINES, en esta ocasión la frase es de Jorge Luis Borges:

"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos."


martes, 3 de febrero de 2015

Con las manos de mi madre






Mil y un vestidos de amor
para olvidar el dolor,
con costuras de ternura,
sobrehilando con premura.

Una camisa de encaje
para no olvidar mi linaje,
apuntando los botones
con forma de corazones.

Disfraces de antiguas leyendas
que con los años son ofrendas
de princesas ya maduras
que no olvidan su hermosura.

No olvido tu legado,
triste y sola me has dejado
con patrones de esperanza
para apaciguar tu tardanza.

Tus manos eran preciosas,
por eso hacían tantas cosas,
confeccionando mi vida
con puntos fuertes y sin heridas.


* Para la mejor madre del mundo



Beni