sábado, 26 de septiembre de 2026

APRENDE A PRENDER FUEGO A LA VIDA


 


 

        Enciende la llama de tu vida. Busca a quienes la aviven.  —  Rumi

 

 

Cada alma fue creada para algo: una determinada obra, una determinada melodía, un determinado viaje.

Lo sientes temprano y te inquieta; es como esperar agazapado a que amanezca detrás de un muro.

 

Ese anhelo no vino de la nada, no fue puesto en ti por casualidad.

Te atrae hacia adentro en los momentos tranquilos.

Y entonces te preguntas:

¿y si la vida me está invitando a bailar?

 

Cuando tu mundo se oscurezca, no maldigas la mortecina luz.

Mira de nuevo, amigo mío.

Aproxímate y observa más de cerca.

Tú podrías ser lo que cambie esta noche.

 

Aprende a prender fuego a la vida,

encuentra a quienes te ayuden a arder.

No estás aquí para mendigar pedazos.

Fuiste enviado, y este es el momento.

 

Ese sueño fue plantado muy hondo en ti,

mucho antes de que lo sospecharas.

Persíguelo con fuerza y empieza ya.

Se hace tarde, hace frío, y el hielo vela los cristales.

Prende y deja que él te guíe a través de las llamas.

 

A veces rechazamos nuestra sanación porque todavía sentimos el dolor como prueba,

como el último hilo que nos conecta a lo que amamos,

la última conexión a la que nos aferramos.

 

Pero las heridas nunca fueron hogares para quedarse mucho.

Son solo recordatorios de los lugares por los que hemos pasado.

 

No deshonras lo perdido al elegir la vida.

Ponte de pie y da un paso adelante.

 

Una palabra dicha en el momento adecuado puede alzar un rostro,

puede cambiar una vida entera.

Así que ten siempre en cuenta las consecuencias de lo que ofreces.

Puedes cambiarlo todo.

Aprende a prender fuego a tu vida.

 

Nunca vivas el plan de otro.

La vida es demasiado corta para dar pasos prestados

cuando tu corazón ya sabe dónde debe pararse.

 

Si tu senda se siente solitaria,

si el precio te parece difícil de pagar,

recuerda que el fuego da calor

y también ilumina el camino.

 

Soy tuya, y lo digo claro,

porque no volveré a entregarme al miedo

de que todo arda y solo queden ascuas

candentes por donde no pueda caminar.

Si tránsito, que sea por algo;

y si caigo, que sea una caída sincera.

 

Aprende a prender fuego a nuestra vida,

caliéntala, porque perteneces a ella.

No eres un invitado molesto

que viene a mirar un eclipse desde la terraza,

ni un mendigo anónimo que arrastra los pies.

 

Haz lo que tu corazón te pida,

incluso cuando lo que pida asuste a tu lógica.

Lo que fue plantado en tu espíritu

nunca estuvo destinado a permanecer encerrado.

 

Ese sueño fue colocado en ti con intención.

Sigue adelante.

Y aprende a recorrer el camino

sobre las cenizas que dejamos atrás.

 

No estás tarde.

No estás roto.

Estás en camino.

 

                                        … para quien lo necesite en su oscuridad.

 

 

 

Laura Mir              


                                                       

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